Por razones inesperadas, y digamos, poco relacionadas conmigo, ayer me dijeron "Julito, quiero que vayas a Casa Presidencial", vaya! dije yo, hoy que quería pasar un rato ameno con mi compu, bueno está bien. Asi que me fui al lugar establecido.
Entre al recinto de la casa elegante de diseño francés, quizá de inicios de siglo XX y ví con detenimiento este lugar que antes fué el Country Club, sus subidas y bajas, sus jardines en forma de colina me fueron explicando imaginativamente, de muy buena manera, que han logrado ir adaptando este antiguo campo de golf que antes estaba en las afueras de San Salvador, hasta convertirlo en un bonito lugar, elegante y que ahora forma parte del área metropolitana del Gran San Salvador, casi en los límites de Antiguo Cuscatlán y la ciudad, al borde del antes Cafetal del Espino y que algunos ostentosamente llaman Bosque (hay más arboles en el patio de mi casa).
Me fui acercando al salon de la reunión y encontré a varios amigos, entre ellos el Rector de la UNAB quien fue además, mi antiguo profesor de Bachillerato, el querido Marco Tulio; también estaban otros personajes de las universidades, de la UPAN, de la UFG, de la Matías, de la UMA, en fin... hasta de la UES, aunque me extrañó no ver a la Don Bosco, ni la UCA. Me sente en una silla de la derecha en la mesa en forma de U, que había sido diseñada para esta reuniòn.
Aunque la invitación tenía un objetivo claro, no era del todo claro que ibamos a hacer, creo que en total habíamos unas 30 personas.
En un momento oigo "Buenas Tardes" dicho con voz enérgica y con cierto acento extranjero. Ella entró al salon y su voz la escuchamos todos. Venía caminando muy rápido, con un vestido lila y junto a ella, estaban dos acompañantes a quienes reconocí, atrás de ella un hombre de saco negro con anteojos oscuros y una chica con vestido militar. La señora del vestido lila, dió la vuelta y nos saludó a todos, uno por uno. Me estrechó la mano de la misma manera en que habló.
No era la primera vez que hablaba con ella, antes fue la encargada de algo en la embajada brasileña y era conocida de Carlos, el ex alcalde,y recuerdo que un día de marzo de 2003, estuve en la casa de la, entonces, embajadora brasileña, donde había una recepción.
Ese día cuando iba llegando, del edificio de la residencia de la ex embajadora, iba saliendo Mauricio, hoy el Presidente y ya estaba relacionado con la primera dama. Recuerdo que Mauricio caminaba casi con la cabeza baja, como era su estilo, venía solo, y siempre me pareció una persona casi introvertida a pesar de su diaria aparición en la televisión, nos saludamos y una amiga mía le dijo "salú Güicho", cosa que él, apenas contestó.
Arriba, en la residencia, había alegría, vino, y mas liquídos etílicos de los que hay en una celebración. Me tomé una mesa donde llegó a platicar conmigo Schafick quizá porque ya tenía algunos tragos encima -por el asunto de alineación, no lo hubiera hecho-, y nos zampamos varios más, hasta sentirnos mareados.
El hombre fuerte del partido estaba muy alegre, con razones, era una celebración del partido también. Ella, la primera dama de hoy, entonces la funcionaria diplomatica brasileña, también estaba ahí, y ya por ese tiempo su historia tenía algunos años de formar parte de la historia salvadoreña.
Este posteo fué publicado originalmente en el blog Julio Martínez ( Ir )

